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Diciembre 21, 2008
Diciembre 20, 2008
MANIFIESTO DE FILOSOFÍA LATINOAMERICANA
Acerca del rol de los intelectuales en Latinoamérica y de la apropiación cultural.

Pensar la filosofía desde Latinoamérica, requiere pensar algunas cuestiones básicas y esenciales, la filosofía latinoamericana ¿existe?, ¿es posible pensar la existencia de la filosofía latinoamericana?, y cuando nos referimos a filosofía Latinoamérica, ¿nos referimos a filosofía norteamericana o filosofía alemana?, ¿Cuál es el papel de los filósofos, de los sociólogos, de los pensadores e intelectuales?, ¿pensamiento propio o apropiación cultural? ¿Cuáles es la pregunta fundante de la filosofía latinoamericana: El fundamento del universo o la forma de cambiar al mundo?
El desarrollo de la filosofía latinoamericana es un problema ligado a una interrelación compleja, sumergida y enredada de factores políticos, económicos, sociales, culturales, psicológicos y tecnológicos. Por un lado al ser, el latinoamericano, la mezcla de una multiplicidad de culturas es difícil saber quienes somos. Y por otro lado desde la invasión o colonización de América hemos estado bajo el yugo de alguien, España, en un principio, Inglaterra después y Estados Unidos actualmente, situación muy conveniente para estos estados. Pues son los países pobres quienes sustentan la acumulación de los países ricos, teniendo como consecuencia el mantenimiento del estancamiento en la pobreza y creando situaciones de progresiva dependencia, dentro de las relaciones capitalistas de producción a escala mundial.
Es necesario, primero que nada, que al hablar de filosofía latinoamericana, no se hable como si fuese de filosofía norteamericana o alemana o griega, filosofía europea que nos desvía del rumbo, nos saca de contexto y nos aleja de nuestros propios sujetos históricos. La idea de usar filosofía europea como instrumento para poder dar con un modo de apropiación del saber filosófico y en tal sentido con alguna forma de autenticidad, evidencia uno de los aspectos tal vez más profundos y discutidos que caracterizan a la filosofía latinoamericana: el desencuentro con su propia realidad y la presencia de una conciencia separada de la misma realidad.
Apropiación del saber filosófico en este sentido deviene en la practica de hacer propio ese “saber filosófico extraño”, por y a pesar de haber sido creado en otro tiempo y espacio, en otro contexto histórico y cultural, en otra región del mundo y que nos permite pensar y reflexionar acerca de nosotros mismo, siendo adaptadas a nuestra propia realidad y cosmovisión, ejerciendo el derecho de usar estos saberes, por ser como conocimiento universal, un patrimonio de la humanidad.
Reconocer en lo extraño lo propio, y hacerlo familiar, es el movimiento fundamental del espíritu, cuyo ser no es sino retorno de sí mismo desde el ser otro (Gadamer, 1991, p. 43).
A su vez dentro del pensamiento latinoamericano se da la cuestión del comienzo de la filosofía en América Latina, la noción más amplia de “pensamiento” abarca no sólo a la filosofía expresada conceptualmente, sino también a los filosofemas incluidos en las diversas formas de la representación, incluso anteriores al descubrimiento de América. Pero la cuestión del comienzo no coincide necesariamente con la aparición de formas filosóficas conceptuales y puede ser planteada desde categorías filosóficas distintas a las establecidas dentro de una cierta línea de desarrollo de la filosofía académica (europea). Es decir, la experiencia de una ruptura que de modo tan vivo es expresada en escritos de maestros de otras culturas, como por ejemplo de la cultura náhuatl, la filosofía mapuche o la cosmovisión de las culturas andinas, que dio origen a un pensamiento que se desarrolló de un modo paralelo a la filosofía que se impuso a partir de la conquista. Hoy el mundo andino se enfrenta a una nueva realidad en la sociedad post industrial. Tal peculiar condición del ser americano (en relación con el ser europeo), nos plantea una serie de cuestiones para el pensamiento filosófico del ser andino o en el mundo andino, el que desde la problemática de la identidad cultural nos permite hacer una reflexión y crítica, a raíz del fenómeno de la “globalización” del mundo occidental, en la época de la “modernidad” y del “discurso”.
Es importante en este aspecto, pensar como es posible que los intelectuales latinoamericanos puedan apropiarse de teorías filosóficas europeas, dándoles un nuevo sujeto histórico como protagonista y pensándolas desde otra región del mundo incrustada en un contexto histórico totalmente distinto, con un curso de propio de la historia y del pensamiento.
Pero antes, es necesario saber ¿que entendemos por “intelectual”?, ¿Cuál es el rol de los intelectuales en la actual situación latinoamericana?, ¿Dónde están los filósofos, sociólogos y demás pensadores en América Latina? La actual Latinoamérica sigue siendo victima de la ausencia de voces propias, autóctonas, validas para nuestra propia realidad histórica, que sean capaces de denunciar una y otra vez sin miedos, sin temores, sin cobardías, la deplorable situación, la condición de sujetos mudos, sin voz, sin forma, sin pensamiento critico, sin conciencia propia, en que ha permanecido por muchos siglos, sin que nadie, sin que ningún portavoz o portavoces de la intelectualidad quieran y sean capaces de asumir ese compromiso. Latinoamérica ha callado en épocas oscuras y eso resulta el peor de los crímenes que hemos cometido contra nosotros mismos. Nuestra región sigue inclinada y despojada de la tierra, admirando absurdamente a los opresores, a nuestros colonizadores, a los asesinos de nuestra cultura. Continuamos engañados por espejismos y una falsa transparencia de la realidad, una falsa ilusión. La promesa de la tierra prometida ha terminado solo en extrema deuda externa, corrupción y decadencia política, violencia, pobreza, desigualdad, muerte. La imposición de ese “modelo ideal” occidental a favor de la integración mundial solo ha provocado miseria y dolor, nos ha dejado sin agua, sin tierra, sin creencias, sin mitos, sin aire, sin esperanzas.
El robo descarado de los recursos naturales de los indígenas, el hambre de los descendientes de africanos de Haití y Centroamérica, la miseria de los mineros y campesinos de Bolivia, la tragedia financiera en Argentina, el atraso y la pobreza del Perú, el caos y la polarización social de Venezuela, las favelas y el SIDA del Brasil, la contaminación de Chile y México, la violencia de Colombia y la ignorancia de la clase dirigente de Panamá, no le importan a nadie, sumado a esto las lamentables muertes de campesinos en Bolivia, las actitudes reaccionarias de grupos económicos tradicionales en Argentina, la reivindicación de políticas neoliberales en Perú y Colombia, la inestabilidad política de Nicaragua, la pobreza de toda la región. Mientras la Comunidad Económica Europea edifica una sola Constitución, como expresión inequívoca de unidad, América Latina acrecienta su debilidad como si estuviera pagando una condena. No hay muchos progresos desde nuestra declaratoria de independencia. La desesperanza, el suicidio, el analfabetismo, la falta de oportunidades, el exilio interno y externo, la pobreza absoluta, el genocidio indígena y el terror impuesto a los campesinos, estructuran un eje ontológico en América Latina. Perseguidos, desplazados de todo, de lo mínimo. Nuestra mirada sigue absorta en los espejos de la ilusión. Estados Unidos sigue como un pavo real y nuestros gobiernos se arrodillan cada vez más.
Nuestros intelectuales, no todos por supuesto, pero si la gran mayoría, se han mantenido en cómodas dispensas burocráticas, esperando jubilaciones y beneficios de los poderes de turno. No han querido asumir su papel, su condición, su rol, su causa de ser y de estar. Nunca se han articulado con los conflictos sociales y económicos de las mayorías. Han jugado con las cartas de la traición. Pareciera que la indigencia en las calles no existiera, que el desplazamiento campesino fuera una fábula, que la emigración y exilio por hambre y falta de oportunidades a Europa fuera un filosofema; que la marginalidad y la podredumbre que alimentan la literatura urbana fueran una reflexión metafísica y epistemológica.
Al respecto del rol de los intelectuales, nos basaremos fuertemente en las formulaciones de Antonio Gramsci sobre el tema, que han servido de soporte a nuevas reflexiones en el seno del pensamiento crítico. Una de las obras más significativas al respecto pertenece a Michael Löwy, “Para una sociología de los intelectuales revolucionarios”, en la cual el autor analiza a profundidad la evolución intelectual de George Lukács – marxista húngaro y dirigente revolucionario – entre 1909 y 1929, evolución que puede considerarse como paradigmática del intelectual revolucionario de Occidente. En ella muestra el cambio paulatino de Lukács desde un pensamiento liberal-burgués hasta la adscripción teórico-práctica al proyecto revolucionario del proletariado, que por entonces era el sector social que lideraba los procesos de transformación política de Europa. A partir de esa investigación formula una teoría que resulta útil para efectos de esta ponencia.
La tesis más importante de Löwy es que los intelectuales no son una clase y, por lo tanto, su posición no se define en relación con los medios de producción y la estructura económico-social, sino con una “categoría social”. Los intelectuales, en cuanto tales, no son productores de bienes y servicios, sino creadores de productos ideológico-culturales. Independientemente del lugar que ocupen en la estructura económica social, todos los seres humanos, por el mero hecho de ser tales, pueden crear productos ideológico-culturales: ser pintores, escultores, poetas o escritores; y quien lo haga cumple una función intelectual. Por fuertes que sean los condicionamientos económico-sociales, como la pertenencia a una clase social determinada o la posición en la estructura productiva, quien se ha definido como intelectual siempre tiene la capacidad de optar por los intereses de los opresores o de los oprimidos; valer decir, puede elegir entre la alternativa de crear productos ideológico-culturales enmarcados en los fines de la explotación o en los ideales de emancipación y liberación del género humano. No existe, por lo tanto, “inteligencia” neutra, por más que los intelectuales “gocen de una cierta autonomía relativa con respecto a las clases sociales”. Como creadores de productos ideológico-culturales expresan las demandas sociales desde la perspectiva del proyecto histórico y político al cual han adherido.
Gramsci señalaba. “Todos los hombres son intelectuales, pero no todos los hombres cumplen en la sociedad la función de intelectuales”. Con esto quiere decir que todos los hombres, desde la máxima autoridad de una empresa productiva, hasta el más humilde de los trabajadores aportan con su capacidad intelectual, en diferentes niveles y condiciones, en la realización de sus tareas. La presencia de un humanismo entre nosotros es real, pero ha sido opacada por la indiferencia y la irresponsabilidad histórica y social de nuestros intelectuales. Tenemos intelectuales latinoamericanos como: Gerardo Molina, José Martí y Juan Montalvo, José Carlos Mariategui, entre otros defensores de nuestra identidad. Pero la apatía general es abrumadora, paralizante. Prima el interés particular y no el general. La mirada egoísta sobre la mirada social. Ese silencio cómplice es parte de la colonización que nos aflige. Prometeo sigue encadenado a su propia tragedia. La intelectualidad del continente tiene la obligación de integrarse a la historia, y de asumir su responsabilidad frente al mundo, como lo escribió Jean Paul Sartre: “El intelectual no puede aislarse de la sociedad, ni la sociedad podrá explicarse sin él”. Debe ser un testimonio de su tiempo y, más que eso, debe ser una aportación al progreso de la democracia y la libertad.
Insisto con Sarte porque considero es uno de los filósofos que mas ha tratado el tema: “Los intelectuales no son solamente el resultado de una decisión, sino un producto histórico y social, en el sentido en que surgen ante aquellas realidades desgarradoras que vive una sociedad y que expresan sus contradicciones. El papel activo que debe jugar el intelectual consiste, así, en no ser solamente producto de la sociedad, sino también, en ser productor de sociedad. El intelectual tiene la misión de referirse a la totalidad de lo que ha visto desde su particular punto de vista, que corresponde a su lugar de inserción en el mundo“.
Se trata de ser un testigo de su tiempo, como participación en la desgarradora realidad de América Latina. Asumir esa condición no significa el anhelo de la implantación en América Latina de un modelo, de un paradigma europeo, nada mas lejos de la realidad. Se trata mas bien de apropiarnos de Sartre y de sus apreciaciones sobre el intelectual, de la misma manera que debemos hacerlo de Umberto Eco, el francés Luis Althusser, de Michael Foucault o el italiano Antonio Gramsci, de Karl Marx, de Inmanuel Kant, de Georg Hegel, etc. El deber de un intelectual debe ser el de pensar sin ninguna restricción, incluso a riesgo de cometer errores. ¿Cuál es el papel de los intelectuales en los países de América Latina? Derribar estatuas, quitar máscaras, estar al servicio del interés público, vivir una praxis filosófica y política de la honestidad con nuestros pueblos. El intelectual debe articularse hoy más que nunca a la actividad política, a los partidos políticos; pero en un acompañamiento altamente crítico y autocrítico. La pasividad ya no es posible. Lo posible es la participación, la construcción social y societal. En una América Latina sin liderazgos, el intelectual tiene que asumirse en una práctica política real. El escritor, el poeta, el filósofo, el sociólogo, el humanista, tienen que afrontar su condición de intelectual a favor de la sociedad. No es ni será jamás una equivocación filosófica ni política asumirse, apropiarse como intelectual en la sociedad. Lo detestable es renunciar a la capacidad contestataria, al ejercicio de las ideas, aceptando la propia indigencia mental y la anomia social. Por eso necesitamos pensar que hay esperanzas, que no todo es oscuridad.
Actualmente vivimos una América Latina que se atreve – con sus limitaciones producto de siglos de dependencia – a tomar fuerzas y gritar que no quiere ese modelo impuesto como el ideal, ya sea a través de las políticas económicas y sociales de algunos países latinoamericanos, así como también a través de la reforma cultural que se vive hoy en Bolivia y Ecuador y del impacto e influencia que generan el modelo social cubano. En actual contexto se es posible pensar en Paulo Freire y en José C. Mariategui como filósofos para el cambio en Latinoamérica. Es posible hoy llegar a alcanzar las puertas de la Ilustración tal como Inmanuel Kant la definia: Como la liberación del Hombre de su culpable incapacidad. La ilustración es la liberación del hombre y la posibilidad de usar su inteligencia sin la guía de otro. La pereza y la cobardía son causa de que gran parte de los hombres continúen a gusto en su estado de pupilo y aparezcan tutores. El lema de la ilustración es: Ten valor de servirte de tu propia razón; es muy cómodo no estar emancipado, si se puede pagar no me hace falta pensar. Es esto lo que debemos tomar, debemos apropiarnos de este concepto de Ilustración y adaptarlo a la realidad latinoamericana, debemos los latinoamericanos liberarnos.
Una vez liberados entonces nos haremos la pregunta ¿Qué es la filosofía latinoamericana? Definiremos a la filosofía como una reflexión sistemática, crítica y prospectiva sobre las diversas prácticas del hombre frente a la realidad; es decir, sobre los diversos procesos de producción que lleva a cabo el hombre a partir de lo que encuentra en su alrededor: prácticas económicas, políticas, ideológicas, científicas, sociales, etc. Lo anterior significa que el filósofo no realiza ningún discurso sobre la realidad, sino sobre lo que hace o dice el hombre sobre la realidad. Así no lo pensó, por ejemplo, Santo Tomás, quien pretendía conocer la esencia de las cosas, lo cual significaba para él conocer lo que son las cosas para Dios. Sino mas bien, que debemos ser kantianos en este sentido, ya que muy otra fue la pretensión de Kant, quien no hizo un discurso sobre la realidad, sino sobre aquello que había dicho Newton sobre la realidad, es decir lo que el hombre piensa sobre la realidad. Entonces, los intelectuales latinoamericanos, no deben pensar en si el fundamento del universo es ¿la materia o la idea? ¿la naturaleza o el cosmos?. ¡No!, los intelectuales latinoamericanos debemos pensar y reformular la pregunta fundante de la filosofía para que sea latinoamericana: ¿Cómo podemos cambiar el mundo? A los filósofos y demás intelectuales latinoamericanos no les debe preocupar conocer el “mundo en si”, cuál es la sustancia o fundamento del universo. En este sentido la Teoría del conocimiento kantiana será vital, podemos pensar acerca del Noúmeno, pero solo podremos conocer los Fenómenos, lo que se aparece, lo que se nos muestra.
Pero la filosofía no puede ser solo una mera reflexión. De Karl Marx debemos apropiarnos de los conceptos como “filosofía de la praxis” y “conciencia en si” y “conciencia para si”. El problema de comenzar a obtener una filosofía latinoamericana se puede plantear en relación con la conciencia de sí y para sí del pensante latinoamericano, esto sería una toma de conciencia por parte de los filósofos respecto de sí mismos, lo cual supondría a la vez un conocerse y un auto valorarse. Entonces la conciencia de sí y para sí se ejercería no sólo en el plano del pensar, sino también en el de la praxis.
El despertar de la conciencia en sí y para sí superando el instrumentalismo filosófico y rechazadas las formas de saber academicista, puede abrir una nueva etapa del pensar latinoamericano. En el pensamiento latinoamericano una de las figuras destacadas es Rodolfo Kusch, para quien un pensar propio significa un pensar culturalmente arraigado ya que, según él, no hay otra universidad que la de estar caído en un suelo, ya que sin suelo no hay arraigo y sin arraigo no hay sentido ni cultura; y esta interrelación entre pensamiento, cultura y suelo llevó a Kusch a recorrer el altiplano argentino-boliviano dialogando con su gente y buscando una perspectiva americana original que permitiera reubicar los aportes de la filosofía europea dentro de un nuevo contexto.
Así mismo, Arturo Andres Roig, piensa que la filosofía latinoamericana comienza pues con ese ponernos a nosotros mismos como valiosos, es decir esa auto valoración de la que hablábamos. Nosotros mismos dentro de nuestro propio y concreto marco histórico y empírico. Se debe comenzar a valorar, a tener como valioso aquello que nosotros mismos, como latinoamericanos hemos pensado. Para Roig esto forma parte del a priori antropológico que sirve de punto de partida al filosofar latinoamericano. Hegel nos enseño a diferenciar entre el ente natural y el ente histórico. El evolucionismo se quedaba en el ente natural. Hegel nos trae al ente histórico desde el cual podemos pensar la historicidad de cada pueblo. La historicidad hegeliana supone la alteridad, pues, la autoconciencia solo llega a reconocerse en la otra autoconciencia.
El gran legado de Hegel a la filosofía será habernos mostrado en su fenomenologia del espíritu el proceso de humanización, es decir humanización que se da por vía de la negatividad, de la lucha por la transformación de la naturaleza mediante el trabajo. Pero mientras que Hegel es el filósofo de la burguesía alemana, en donde el amo es la nobleza y el esclavo la burguesía, nosotros los latinoamericanos nos apropiaremos de esta visión del mundo, visión dialéctica para pensar nuestra propia realidad. Hegel excluye a América de la historia, y el hombre en Hegel se caracteriza por su historicidad. Hegel tiene su mirada puesta en el pasado y lo detiene, aquí la historia como irrupción no tiene lugar, Hegel habla de pueblo, pero un pueblo que no es la plebe. Y esto es apropiación cultural, es decir, la dialéctica del amo y del esclavo no fue pensada para Latinoamérica, pero nosotros la vamos a resignificar.
En palabras de Herbert Marcuse, Hegel vio en el ‘poder de negatividad’ el elemento de vida del Espíritu y, por lo tanto, de la Razón. Este poder de la negatividad era, en último análisis, el poder de comprender y alterar los hechos dados de acuerdo a las potencialidades en desarrollo, mediante el rechazo de lo ‘positivo’ tan pronto como éste se convierte en un obstáculo para la libertad. La Razón es, por esencia, contradicción, oposición, negación, en tanto la libertad no se haya hecho real. En este sencillo análisis de la razón de Hegel por Marcuse se resumen las bases para el inicio de los movimientos libertarios revolucionarios en Latinoamérica. La razón siempre está en los explotados, en el oprimido al exigir mejor vida, al exigir vivir con dignidad. Para los explotadores, para los opresores, esa razón es sinrazón, la razón se convierte en negación. Y cuando se agota la razón, cuando no se escucha a la razón, cuando no se escucha al que es oprimido y explotado, inicia la transformación.
Este reconocimiento de la fuerza transformadora, fuerza que brota desde los mismos oprimidos, es según Paulo Freire, el único camino de la liberación real posible. Paulo Freire es un pensador comprometido con la vida, no piensa en ideas abstractas, sino que piensa partiendo de la existencia concreta. Su proyecto educativo, que parte de la praxis, apunta a crear humanización, a liberar al hombre de todo aquello que no lo deja ser verdaderamente persona. Es consciente de que la sociedad que le toca vivir posee una dinámica estructural que conduce a la dominación de las conciencias, lo que se traduce en una pedagogía que responde a los intereses de los opresores. En sus obras “La educación como practica de libertad” y la “Pedagogía del oprimido”, plantea que: la pedagogía dominante es la pedagogía de las clases dominantes, por ello la educación libertadora es incompatible con una pedagogía que ha sido práctica de dominación, la práctica de libertad solo encontrara expresión en una pedagogía en que el oprimido tenga condiciones de descubrirse, conquistarse como sujeto de su propio destino histórico. Refleja la necesidad de una escuela democrática centrada en el educando y a través de una practica pedagógica. Plantea que el hombre debe ser participe de la transformación del mundo a través de su crítica y realidad.
En su libro la pedagogía del oprimido dice que existen dos tipos de educación: La domesticadora (pasiva sin derecho a opinión) y la libertadora (que concientiza y desmitifica la realidad). En resumen el método Freire es de cultura popular que a su vez traduce una política popular con línea dialéctica (teoría y método), con movilidad y capacidad, supera la contradicción educador educando.
La actualidad del intelectual latinoamericano en general consiste en tener miedo de ser él mismo y pensar lo propio. A fin de no pensar lo nuestro se dan las barreras entre pensamiento culto y pensamiento popular; donde el pensar culto se rige por el modelo de racionalidad científica y técnica, sistemático y tiende a una forma enciclopédica; mientras que el pensar popular es pensar un área marginal de nuestras naciones y de nosotros mismos. Así se da una mezcla de un no-saber de la vida cotidiana y un saber enciclopédico. Si la filosofía es el discurso de un sujeto culto que se ha hallado a sí mismo, nosotros, no logramos hacer una filosofía original precisamente porque estamos al margen del sujeto cultural latinoamericano. No somos auténticamente sujetos culturales porque nos limitamos a repetir una cultura que no es la nuestra, creyendo ingenuamente en su universalidad.
AUTORES Y TEXTOS QUE INFLUENCIARION EN EL PROLOGO DE MANIFIESTO DE FILOSOFIA LATINOAMERICANA
- Octavio Paz, Piedra de Sol
- Hans George Gadamer, Verdad y método
- Antonio Gramsci, Los intelectuales y la organización de la cultura
- Michael Lowy, Para una sociología de los intelectuales revolucionarios
- Odilón Guillén Fuentes, PACHAYACHAY: La filosofía andina en América ante la globalización//http://www.filosofialatinoamerica-uk.org/pensamientoandino.html
- Carla Wainsztok, De apropiaciones y formaciones.
- Jean Paul Sartre, Crítica de la razón dialéctica
- Jean Paul Sartre, El ser y la nada
- Inmanuel Kant, Crítica de la razón pura
- Inmanuel Kant, Respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ilustración?
- Karl Marx, Manuscritos económicos y filosóficos
- Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach
- Rodolfo Kusch, America Profunda
- Arturo Andres Roig, La filosofía Latinoamericana como compromiso
- G.W.F. Hegel, Escritos pedagógicos
- G.W.F. Hegel, Fenomenología del espíritu
- G.W.F. Hegel, Lecciones sobre la filosofía de la historia universal
- Herbert Marcuse, Textos de Razón y revolución: Hegel y el surgimiento de la teoría social // http://www.socialismo-o-barbarie.org/formacion/formacion_cuad_2_01_marcuse_razon_y_revolucion.htm
- Paulo Freire, La pedagogía del oprimido
- Leopoldo Zea, Filosofía de la historia americana
- Carlos Rojas Osorio, Latinoamérica: Cien años de filosofía
*El presente texto fue redactado como 2do. parcial de la materia de Filosofia – Catedra Rossi, de la Universidad de Buenos Aires. El presente prefacio colocado en este weblog tiene © Todos los derechos reservados por el autor – Andercismo (Rafael Anderson Gonzales Mendoza).
Diciembre 15, 2008
MUSIC CHART DICIEMBRE 2008
SEMANAS DEL 01 DE DICIEMBRE AL 15 DE DICIEMBRE
“Sex on Fire” is the first single of Kings of Leon’s fourth studio album Only by the Night. The song gave Kings of Leon their first number one single in Australia, Ireland and United Kingdom, charting at the top-spot in the UK singles chart on digital downloads alone, before its physical release. It has also gained significant popularity in the United States, reaching number #1 on the Hot Modern Rock Tracks chart and #56 on the Billboard Hot 100, making it their highest charting song in their homeland on both charts. Along with all of these achievements, in 2008, the song earned the band their first Grammy nominations; the song was nominated for Best Rock Song and Best Rock Vocal Performance by a Duo or Group. In addition, the album earned a nomination for Best Rock Album.
1. Sex on fire – Kings of Leon
2. Womanizer – Britney Spears
3. Single Ladies – Beyoncé
4. Love Lockdown – Kanye West
5. Just Dance – Lady GaGa feat. Colby O’Donis
6. Human – The Killers
7. The Day That Never Comes – Metallica
8. If I Were A Boy – Beyoncé
9. Use somebody – Kings of Leon
10. Circus – Britney Spears
11. Live Your Life – T.I. feat. Rihanna
12. Second Chance – Shinedown
13. Hot n’ Cold – Katy Perry
14. You’re Gonna Go Far, Kid – The Offspring
15. Whatever You Like – T.I.
16. Rock ‘N Roll Train – AC/DC
17. Viva la vida – Coldplay
18. I’m Yours – Jason Mraz
19. Run – Leona Lewis
20. So what – Pink
VIDEO: SEX ON FIRE – KINGS OF LEON
NOTE: Music Chart es una recopilacion (aproximada) de los Charts Mundiales mas importantes: BILLBOARD, UK CHARTS, WORLD CHART, que usan los datos de las ventas de discos (Single, LP o Album) en formato digital y CD y la medición de popularidad de las radios mas importantes para determinar el single mas popular en el Mundo. Este chart es solo una aproximacion a los conteos mensuales y las tendencias de este weblog.
Diciembre 7, 2008
Diciembre 5, 2008
Diciembre 1, 2008
DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL VIH/SIDA
DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL VIH/SIDA
En 1998 la Asamblea General expresó su profunda preocupación por el hecho de que el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) había adquirido proporciones de pandemia. Al tomar nota de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado Día Mundial del SIDA el 1° de diciembre de 1998, la Asamblea destacó la importancia de la observancia adecuada de esa ocasión (resolución 43/15). En la actualidad, más de 41 millones de personas están afectadas por el VIH/SIDA. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades es un de los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio. Para el año 2015 , los 191 Estados Miembros de la ONU se han comprometido a cumplir estos objetivos.














