andercismo

Mayo 5, 2007

FAVOURITE WORST NIGHTMARE – ARCTIC MONKEYS

Archivado en: Uncategorized — andercismo @ 03:45

Arctic Monkeys son una banda de indie rock procedente de High Green, un barrio de Sheffield, Inglaterra. Sus primeros dos sencillos, “I Bet You Look Good On the Dancefloor” y “When The Sun Goes Down”, fueron directos al número 1 de la lista de singles del Reino Unido, y el álbum de debut de la banda, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, tiene el record como el álbum de debut más vendido en sus primeras semanas en el Reino Unido, superando al Definitely Maybe, disco de debut de los legendarios Oasis. La banda ganó el premio “Best New Act” en los “Brit Awards” de 2006, y crearon historia en los premios de NME de 2006 al convertirse en la primera banda en ganar el premio a la “Mejor Nueva Banda” y “Mejor Banda Británica” en el mismo año.

Las raíces de la banda en el norte de Inglaterra a menudo se destaca como elemento clave del estilo del grupo, y han sido etiquetados como los Libertines del norte, mientras su sonido único y sus letras irónicas – a menudo con crítica social – se han comparado a las de The Jam, Blur, Pulp y The Streets. La banda está formada por Alex Turner (voz y guitarra), Jamie Cook (guitarra rítmica), Matt Helders (bateria y coros) y Nick O’Malley (bajista); este último incorporado a la banda en junio de 2006 tras el abandono de Andy Nicholson.

Es raro el fenómeno del cuarteto de Sheffield: no parecen mejores músicos que bandas como The Strokes, están lejos de las pretensiones de otras como Arcade Fire y no inventan nada nuevo. Pero así y todo su disco debut, el multiventas Whatever People Says I Am, That’s What I’m Not, fue ungido por sus compatriotas como “uno de los cinco debuts más importantes en la historia del rock británico”. Todo gracias a un puñado de riffs contundentes, letras que hablaban de las vicisitudes de la clase obrera y un sonido que emulaba la urgencia de un grupo como The Libertines.

Si Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not había alcanzado tamañas dimensiones mediáticas, Favourite Worst Nightmare resulta su continuidad lógica. En sus 12 tracks, los Monkeys siguen apostando por su vieja fórmula: guitarras afiladas, arrebatos de post punk sincopado y fervorosos destellos como ‘Brianstorm’, un primer single que ineludiblemente recuerda a The Jam. También hay novedades: el tono intimista con que el cantante Alex Turner aborda un tema como ‘505′ (con piano a la Ennio Morricone) y las excelentes líneas de bajo que imprime por pasajes el nuevo integrante Nick O’Malley.

Puede parecer que exista una pieza faltante en Favourite Worst Nightmare: todavía existen las letras astutas, si en el primer álbum “When the sun goes down” hablaban de un modo muy hábil acerca de la prostitución, ahora en “Fluorescent Adolescent” ya hablan de cómo la ‘madurez sexual’ es sinónimo de ‘amargura sexual’, en la pícara manera que siempre lo hacen “You used to get it in your fishnets /Now you only get it in your night dress /Discarded all the naughtiness for niceness /Landed in a very common crisis”, pero lo que ya no se puede encontrar en su segundo álbum son esas melodías valemadristas, como “Fake tales of San Francisco” o “I bet you look good on the dance floor”, ni su característico humor up-beat post-punk; Favourite Worst Nightmare se llena de elementos como lo oscuro, lo sombrío, lo confiado y lo emocional, logrando hacer lo callado, escandaloso.

El productor del Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not fue Jim Abbiss, productor también de Goldfrapp, Björk y Massive Attack, eslabón indispensable para el exitoso debut de los Arctic Monkeys; para Favourite Worst Nightmare, pidieron las manos redentoras de Mike Crossey y James Ford, el primero colaboró con The Zutons y The Black Velvets entre otros, y el segundo, James Ford miembro de Simian Mobile Disco, es el autor de la fama ahora mundial con la que cuentan nada más y nada menos que los Klaxons y aparentemente no es por coincidencia que “Brianstorm” comience con una escandalosa alabanza al nuevo y cada vez más explotado NuRave.

LA CRITICA

“‘Favourite Worst Nightmare’ es totalmente equivalente a su predecesor” (Andrew Perry, The Telegraph).

“¿Qué continuación puede tener el mejor álbum de debut en los últimos años? En el caso de los Arctic Monkeys, el mejor segundo álbum. Es un sueño hecho realidad.” (Pete Paphides, The Times).

El debut 2006 de estos ingleses punky resonó con brillantez sincera al retratar en un fresco sonoro la vida nocturna de la clase obrera de Sheffield (de esa ciudad también son oriundos Pulp y Cabaret Voltaire). Un poco más pesado y no tan urgente, Favourite Worst Nightmare es un disco levemente inferior, aunque de ninguna manera decepcionante. El material básico es igual que el del debut: ímpetu fluido, guitarras duras, y las melodías ágiles y pegadizas de Alex Turner. Temas como “Brianstorm” y “505” suenan a la vez movedizos y sólidos. Y entre otros cortes más tiernos, el ganador es el adorable “Fluorescent Adolescent”, una mirada sobre una chica salvaje domesticada: “You used to get it in your fishnets/ Now you only get it in your nightdress” [solías obtenerlo en tus redes de pescar/ahora sólo lo obtenés en tu camisón]. Aunque se mantienen las instantáneas poco románticas sobre chicos y chicas que recorren discotecas, las letras de Turner son más cortas y algunos temas son menos que memorables que otros. Pero la mayor parte de Favourite Worst Nightmare suena tan sencilla como consistente. La noticia final es, entonces, muy buena: los Arctic Monkeys son los nuevos Arctic Monkeys. (ROLLING STONES)



“Brianstorm” no solo es el primer sencillo de Favourite Worst Nightmare, es la canción con la que los Arctic se dejan caer a la alberca con tiburones, ya que de este sencillo depende como será aceptado el segundo álbum; si comienzan a escribir nuevas canciones y organizar nuevas giras que los llevarán a la gloria o terminarán sirviendo pintas de lager en un oscuro pub de Sheffield, contando sus glorias como rockstars efímeros del MySpace a borrachos que ponen a Oasis en la rockola. Es un gran sencillo, sin duda de los mejores de la primera mitad del año. Es suficientemente rápido, duro y al grano. De alguna manera los Arctic Monkeys saltan del sonido del 2006 al sonido del 2007 con cierta facilidad en la primera parte del disco, mostrándonos una sección rítmica muy bien amarrada y potente. Los Arctic Monkeys trazan un paralelo con los Stones acerca de su propio cisma. La letra de “Brianstorm” comienza con una violenta demostración de lo que las estruendosas, esenciales y enojadas guitarras de Alex Turner y Jamie Cook pueden hacer, “Brian /Top marks for not tryin’ /So kind of you to bless us with your effortlessness /We’re grateful and so strangely comforted”, es una cruda crítica hacia “alguien” que no aguantó lo suficiente en esta pesada ruta hacia el estrellato; quizá el nombre de Andy Nicholson surja si este track se escucha al revés, ya que Andy dejó la banda por “una fatiga extrema causada por la extenuante gira”, pues “…Well see ya later Innovator!”. “Brianstorm”, describe también a un personaje, que responde por el nombre de Brian, aquel engreído poser, que entra a cualquier cuarto pensando que es requerido en ese preciso momento, en su cabeza todas las mujeres mueren por el y todos los hombres lo imitan; saco, corbatas delgadas y Air Force son adjetivos con los que reacciona, en el instante que se liga a una bella jovencita, en busca de un efímero pero satisfactorio encuentro, toma su mano, la besa y se presenta “Storm, Brian Storm”.

VIDEO: BRAINSTORM – ARCTIC MONKEYS

“Teddy Picker” es interesante porque mantiene esa onda rítmica pero a la vez tiene unas guitarras poco convencionales. Ponerle ‘Play’, sentir el inicio veloz y explosivo es una sensación adictiva. “More a question of feeling than it is a question of fun” dice Alex Turner, una declaración muy creíble de no ser porque su música me expresa lo contrario.

La segunda mitad del disco la marca una balada profunda, en canciones como “Only One Who Knows” y “505”, las power ballads del álbum, logran alejar el concepto de poder encasillar a estos artistas, que ya cuentan con la estampa de ‘Internacionalmente reconocidos’ en sus maletas, pues demuestran que en sus composiciones no solo hay restos de cannabis, corcholatas de cerveza y polos sudadas, pero que hay una melancolía: era lo suficientemente tímida para resguardarse detrás de sus instrumentos y no salir en el primer álbum. Son canciones como “Fluorecent Adolescent”, la neo-new wave “Teddy Picker” u “Old Yellow Bricks” las que todavía remiten a su estilo característico ya tan aclamado por las masas, pero con el obvio cambio evolutivo que tarde o temprano llegaría. La segunda mitad sube de tono y de ánimo gradualmente, canción a canción empieza a rockear cada vez un poco más hasta llegar a una energía similar a la del principio. El ritmo y sonido del álbum es una V, sólo baja de ritmo a la mitad.

“This House Is A Circus”, muestra un pesar de su rápido ascenso a la fama, “the more you open your mouth/ the more you are forcing performance/ and all the attention is leading me to feel important/ maybe I’m not just completely obnoxious/ now that we are here, we might as well go too far”. Quizá los Arctic Monkeys no estaban listos para llegar tan rápido a todos los iPods ingleses, y ahora, les es difícil saber qué hacer con tanta fama. No imaginaban que Noel y Liam iban a estar celosos de ellos y que Morrissey iba a salir al quite a defenderlos.

Los personajes de esta secuela tienen mucho que explicar, el nostálgico “505”, que mantiene una relación de larga distancia, en la que al decir “hola” al mismo tiempo tiene que decir “adiós”, pues nunca tiene el tiempo suficiente para estar con su novia; para la mujer en “Do the Bad Thing”, es aguantarse las ganas de quitarse su anillo de casada, imposible, pues ya tiene su mirada en una vulnerable víctima; con “Old Yellow bricks” se da la escena de la persecución, con el hombre que corre lo más rápido que sus piernas lo dejan, pero corre de algo que no conoce, decepcionado porque aparentemente quería algo mejor. De fondo para la historia, los ladrillos con los que están construidos el común de los edificios tradicionales de clase media-baja, en Inglaterra. “If You Were There, Beware” es uno de los mejores momentos del disco con sus riffs chidos. Las rolas enérgicas que finalizan el álbum muestran aún más tintes de lo que está de moda sin alejarse del todo de ese 2006 que los caracteriza. El disco mantiene su sonido no tan rasposo, sombrio o meloso como algunas otras bandas de su era. Un sonido emblemático de los últimos dos años (algo se trae con las tendencias de The Libertines o The Futureheads). Por supuesto tambien presentes el pop sincppado de “Fluorescent adolescent” altamente adictivo y el cool-dance-rock -en la sintonía de Franz Ferdinand- de “Old yellow bricks”.

VIDEO: FLUORESCENT ADOLESCENT – ARCTIC MOKEYS


Track listing

Words written by Alex Turner, except where noted; music by Arctic Monkeys.

  1. “Brianstorm” – 2:50
  2. “Teddy Picker” – 2:43
  3. “D Is for Dangerous” – 2:16
  4. “Balaclava” – 2:49
  5. “Fluorescent Adolescent” (Turner/Bennett) – 2:57
  6. “Only Ones Who Know” – 3:02
  7. “Do Me a Favour” – 3:27
  8. “This House Is a Circus” – 3:09
  9. “If You Were There, Beware” – 4:34
  10. “The Bad Thing” – 2:23
  11. “Old Yellow Bricks” (Turner/McClure) – 3:11
  12. “505″ – 4:13

Bonus tracks

  • “Da Frame 2R” – 2:20 (Japan)
  • “Matador” – 4:57 (Japan)
  • “Brianstorm” (video) – 2:50 (iTunes pre-order bonus)


El escenario, o más bien portada, de Favourite Worst Nightmare, se basa en una obscura y tenebrosa noche, con un edificio que parece igual de muerto por dentro, excepto por tres ventanas, únicamente con la luz prendida, sino que con un papel tapiz aguantable solo por inquilinos bajo una fuerte influencia de estupefacientes, quizá en representación del mensaje que los simios quieren crear en las bocinas, como aquellos adolescentes que no pueden dormir por estar escribiendo canciones, grabando podcasts, o arreglando sus MySpace en la madrugada; a diferencia de Whatever…, que en su portada tenía un hombre que fumaba al mismo tiempo que mostraba una cara de absoluta posesión por el alcohol, un mensaje muy diferente al que ahora quieren enviar, quizá ya dejan atrás las tocadas en los pubs, donde era más importante conseguir el dinero suficiente para comprar decenas de cajetillas de cigarros y la cerveza suficiente para recordar que son los mejores amigos en la faz de la tierra. No sólo la portada del disco cambió, ahora también su logo, que es muy similar al de la serie El Túnel del Tiempo, afirmando que la ciencia ficción es uno de los temas centrales de su película.

En resumen Su segundo LP no transgrede nada ni rompe con ningún formato establecido. Pero al parecer en Favourite Worst Nightmare, es la manera en que tratan de demostrar que ya no son el grupo de adolescentes rebeldes que buscaba la suerte en los conteos de su MySpace. Con melodías poderosas, arraigadas en la estrepitosa saturación pero que al mismo tiempo cuentan con un orden pegajoso, que se puede convertir en hipnótico por los ritmos rimbombantes que se llevan a lo largo del álbum. Un poquito más oscuros y menos poppy que en su esfuerzo anterior, los Arctic Monkeys apuestan una vez más a la potencia de la clásica estructura rocker de bajo-guitarra-batería y a la desestructura particular que, como en una montaña rusa, altera constantemente su velocidad y recorrido en cada tema desdibujando cualquier horizonte de lo previsible. Sin impactar ni decepcionar, esquivan la presión de las expextativas con una inteligente actualización de su sonido. Ni más ni menos.


PUNTUACION: 8.5 / 10

Blog de WordPress.com.